Exteriores

Un mirador sobre la dehesa

Al salir a la puerta de casa, desde el porche de 100 metros cuadrados, tendrás ante ti un precioso paisaje de dehesa extremeña, un reino de encinas centenarias. Justo enfrente, al Sur, verás el valle de la ribera de la Alcazabilla, un subafluente del Guadiana, y al Oeste el del arroyo Bolillero, que recorre toda la finca de punta a punta.

Sin moverte, podrás ver volar sobre la casa y el cercado que la rodea grandes aves como grullas (en otoño e invierno), buitres (sobre todo en tiempo cálido), águilas, milanos o ratoneros, y observar muy de cerca otras más pequeñas como los rabilargos, las urracas o grandes bandos de jilgueros.

Un camino de adoquines de granito te conducirá a una amplia piscina privada para refrescarte en verano, dejando a los lados una zona de césped y un espacio ajardinado. Y, si se te queda pequeño, alrededor tienes un carcado de 1'5 hectáreas con grandes encinas y hasta un pequeño campo de fútbol para quemar energías con los tuyos.